CRÓNICAS DE HURLINGHAM

LA SOMBRA DE LAS MORERAS

Un texto de Gladys Ágüeda Coviello

Pedazo de cielo en la tierra,/ refugio de los paisanos./ Descanso del caminante,/ ombú de los tucumanos.
Al ver tu estampa bizarra,/ acuden a mi memoria./ El gaucho con su guitarra,/ que es un pedazo de historia.
Debajo de la morera,/ bailaremos esta zamba./ Bailando con toda el alma,/ pasaría la vida entera.
Humilde es tu fruta mora,/ que a golpes golpean los changos./ Y caen como lagrimones, / cual si estuviera llorando.
Evoco tu tronco añoso,/ y a tu sombra bienhechora./ A los humildes de antaño,/ mateando bajo la mora.

Las moreras se apiadan de los calores ciudadanos y se ubican a los costados de los caminos y vías férreas. Resisten a l frío intenso y a los calores pero son ávidas de sol. Se reproducen con facilidad por estacas. Estos árboles proceden de Asia. Se tardó mucho tiempo en descubrir cómo los chinos producían esas maravillosas sedas sacrificando los capullos tejidos por las mariposas que se transformaban en gusanos. Dicen que en el siglo VI, fueron unos monjes orientales quienes llegaron a Constantinopla con plantas y gusanos. Desde esa ciudad, que era la puerta hacia Europa, los árboles se diseminaron por el mundo. Lo cierto es que a los asiáticos debemos este noble ejemplar de copa frondosa y de altura hasta 15 metros. Hay moreras que dan frutos blancos  pequeños y sosos y los apetecibles son los negros, muy estimados en Europa no sólo por las posibilidades en repostería sino porque contienen sustancias antioxidantes que protegen del cáncer.
Sus hojas son simples, dentadas y de verde lustroso. Las flores contienen ambos sexos que dan pequeños frutos blancos-rosados o negros y hacen las delicias de los pájaros quienes diseminan sus semillas.
Con la madera de buena calidad de color amarillo, fuerte y flexible se fabrican trabajos de curvado. Se emplea en tonelería, varillas, pisos, chapas decorativas y además se obtiene pasta para celulosa.
Cuenta una leyenda china que un hombre partió a la guerra y dejó al cuidado de su hermosa hija a su caballo. La joven, mientras lo alimentaba, dijo en broma :  ¡Ay, si trajeses de vuelta a mi padre, me casaría contigo!
El animal partió al galope y encontró al dueño,quien pensó lo peor  y decidió retornó al lado de su hija. Al llegar a su hogar, la joven le repitió las palabras que había dicho. Furioso, lo degolló, puso la piel a secar y regresó a la guerra. Un atardecer, la joven  pisoteaba el cuero mientras se burlaba diciéndole cómo pudo creer una bestia que iba a ser su marido. Mágicamente, la piel la envolvió asfixiándola y la transportó hasta un lejano árbol cuyo nombre era ignorado en la comarca. Ya en las ramas, el cuero depositó dos gusanos y desapareció. Así surgieron los gusanos de seda que comenzaron a comer las hojas y a tejer entre las ramas el capullo que daría origen a la mariposa.
Son muchas las virtudes de esta planta mal valorada en nuestra ciudad: Los chinos usan las raíces para preparar diuréticos. Preparan medicinas hepáticas y laxantes con la decocción de las ramas. Del zumo de las hojas  surgen remedios  para los parásitos intestinales y contra los hongos. También las hojas, preparadas en infusiones, sirven para calmar los estados febriles y  aplicadas en emplastos curan las llagas y lastimaduras. Es saludable detenerse a pensar cuánto debemos a las moreras y el ejemplo que nos brinda la sabiduría china. -HCXC

CONTACTO: gladyscoviello@yahoo.com.ar
Agradecimientos: A Coco Carr y Mary Parini.

Epígrafe foto superior: Esta magnífica morera está en la calle remedios de escalada, cerca de la parada de taxis de la estación Hurlingham. Su abundante sombra protege del calor.


 

 

 

 

 

 

 

 

 


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