EL TÚNEL DEL TIEMPO
Ricardo García y La Góndola
LOS INOLVIDABLES AÑOS 60
En Eduardo VII, a una cuadra de la estación, un bar atrajo a la juventud de esa época.
Ricardo García Feal fue el propietario y creador de la whisquería que funcionó en Eduardo VII 1157 (actual Jauretche), entre Ricchieri y Newbery. Reside en Puerto Rico y desde hace algunas semanas está de visita en Hurlingham. Nos encontramos con él en el bar San Martín y lo sacamos un momento del afecto de sus viejos amigos para que nos hable sobre esos días inolvidables de La Góndola:
“Mi hermano José fue dueño del Bar San Martín en sociedad con Manolo Agra, yo trabajé con ellos. Cuando José le vendió su parte del bar a Manolo, me prestó la plata para que comprara La Góndola,

una whisquería y casa de te que no andaba bien. Estaba en Eduardo VII 1157 y era propiedad de “El tano” Giovanni, quien tenía una peluquería de mujeres en el local de al lado”.
“Osvaldo Montiveros hizo el contrato de compra-venta, era un amigo de profesión abogado que corría carreras en autos con el seudónimo de Perry Mason, con él habíamos vivido muchas aventuras juveniles. El día de la apertura, el 27 de junio de 1963, yo no tenía dinero. Mis amigos me dijeron ‘no te preocupes Gallego, que igual vamos a hacer la fiesta de inauguración’. Fue una noche increíble porque todo el mundo llevó botellas de whisky, y también trajeron bolsas de hielo. Armamos una barra improvisada y alguien trajo un tocadiscos viejo. Hace unos días, cuando llegué a Hurlingham, mi mamá abrió el ropero y me dijo ‘mira lo que tenés ahí’, era el tocadiscos de La Góndola”.
“La apertura resultó un éxito, fueron mis amigos y llegó gente de todos lados. Otro amigo, Horacio Madariaga, en medio de la alegría de la fiesta, tuvo la ocurrencia de pedir dinero a todos los que estaban en el local para jugar a la quiniela. Recolectó un montón de billetes y se los dio a un capitalista que también estaba en el lugar, le apostó al 27 a la cabeza. Al otro día salió el 27. Nos volvimos todos locos. Me dieron un montón de dinero y con eso llené de mercadería el boliche. Agregué helados, hamburguesas y armé todo”.
En el bar San martín hoy se reencuentran algunos de los viejos amigos de La Góndola, Ricardo García aprovecha su estadía en Hurlingham para ponerse al día. Pregunta: ¿Qué es de la vida de aquél? ¿Qué hace? ¿Tiene hijos? Está ansioso de saber, salvo por un día que pasó por el bar el año pasado, en medio de una corta visita, son 30 años de distancia.
Pero la marca indeleble de esos días felices acorta el camino: “En la vereda poníamos sillas, teníamos unas de mimbre similares a las de Avenida de Mayo, también mesas y sombrillas, tenía el estilo de un bar de cualquier ciudad turística. Había parlantes y pasábamos todo el día la música europea que se escuchaba en esa época, como Gigliola Cinquetti o Charles Aznavour que cantaba ‘una góndola va, recordando el ayer’, la canción era Venecia sin ti, yo la repetía todo el tiempo”.
“La juventud empezó a ir y el bar explotó. Había chicas muy lindas, bien arregladas, que vestían a la moda y fumaban, en ese momento no era común que las chicas fumaran. También llegó a ir el cura para ver qué pasaba, en la iglesia les llamaba la atención que los jóvenes estuvieran todo el día en La Góndola.
Pero también concurrían clientes de otras edades, iba gente de más edad a tomar whisky abundante y barato. Durante el día trabajábamos con los profesores y alumnos de la Escuela Echeverría, que funcionaba en la casa de Le Breton que está abandonada en la calle Newberry, con los comerciantes y la gente que trabajaba en la zona. Venían alemanes del Club de Bolos e irlandeses del Hurling Club. A la noche teníamos abierto hasta las 5 ó 6 de la mañana”.
Pero en el bar no había sólo humanos. Un perro llamado Pairetti, en homenaje al famoso corredor de autos turismo carretera, era la mascota del lugar. El animal una vez salió fotografiado en la portada de los diarios cuando acompaño a varios de los muchachos habitués de La Góndola que fueron como auxilio de Osvaldo Montivero, o “Perry Mason”,en un gran premio de automovilismo.
Fueron años de trabajo y diversión, hubo casamientos, separaciones y cansancio. El camino de Ricardo lo conduciría hacia otros destinos.
En los años 70 fue gerente del bowling Yucatán y manejó Azoca, un bar que funcionó en la avenida Roca casi Crucero General Belgrano, donde ahora está el local de For Export.
En el verano de 1975, en Villa Gesell, junto a unos amigos puso un boliche que se llamó Ezequiel, cuando terminó la temporada, se tentó por las invitaciones que recibía de su hermano Antonio, que vivía en Puerto Rico, y decidió probar suerte.
El principio no fue fácil, como ocurre con la mayoría de los inmigrantes ilegales. Comenzó como camarero y al año ya tenía un pequeño restaurante en sociedad con su hermano. En total tuvo 5 restaurantes. Hoy está retirado y vive en una zona de montañas junto a Nitza Zayas del Brey, que es su mujer desde hace 20 años. Su hijo Andrés es ingeniero y vive en Estados Unidos.
En el afecto de Ricardo García siempre habrá un espacio para los amigos con los que compartió los días de La Góndola, el lugar que supo encarnar el espíritu de los años 60. - HCXC
Gente de La Góndola.
Estos son sólo algunos de los nombres de los amigos y clientes que poblaron La Góndola: los hermanos Tito, Jorge y Mario Coluccio, Horacio Madariaga, Quique Solís, Tete de Las Heras, Alfredo de Las Heras, Coco Romano, Pancho Martire, Chiche Carbonell, Roberto Escudé, Fito Escudé, Juan Carlos Dalton, Osvaldo Montivero (Perry Mason), Eduardo Miño, Mario Petani, Carlos Borcich, “El Negro” Guido, Néstor Juárez, “Bocha” Pardo, Miguel Amoroso, Cesar Colotriano, Bocha y Nucho Crespolini, Cachi y Eduardo Edgar, Drdo Vélez, “El Negro” Landry, Carlos de La Cruz, “Coco” Martínez, “Pepe” Cantero, “El Chileno”, Gustavo y José Massa, Luis Peneda, Jorge Grioli, Héctor Carretto, Daniel Polichella, Julio Pellejero, Pepe Rodríguez, Dino y Franco Manfe, Luis Ramírez, Ricardo Porcio, Jorge di Bernardo, Rubén Sañez, Jorge Luis Calfa, Jorge Oliva, Oscar “Tachi” Gajani, Colocho y Emilio Pastor. - HCXC
AGRADECIMIENTO: A Ricardo García, Chiche Carbonell, Jorge y Mario Coluccio.
Epígrafe foto superior: García en la barra de La Góndola.
Clickear sobre cada fotografías para ampliar.
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Foto 1: Ricardo García hoy, vino por 3 meses y aprovechó para encontrarse con sus antiguos afectos. Foto 2: El interior de La Góndola ornamentado para las fiestas. Foto 3: Ricardo García (de camisa blanca) con gente del Club de Bolos. Atrás: Guillermo Schack, Raimundo Orfei, Héctor Pollier y Hugo Maidana. Adelante: Adolfo Schack y Horacio “Pichón” Pirtze. Atrás.: Guillermo Schack, Raimundo Orfei, Héctor Pollier y Hugo Maidana. Adelante: Adolfo Schack y Horacio “Pichón” Pirtze. Foto 4: El hermano de Ricardo, José García fue propietario del Bar San Martín. En la foto está en el bar con un empleado, el 1º de mayo de 1961. Foto 5: Chiche Carbonell, Carlitos Bissone, Mombelli y Jorge “El Chileno” Sandoval sentados en el frente de La Góndola, Eduardo Vii 1157. En los parlantes sonaba constantemente la canción Venecia sin ti de Charles Aznavour. (Año 1964, aprox.) Foto 6: Agradecemos a Carlos A. Bissone por habernos enviado esta foto por mail. Desde la izq.: Ricardo García, José Gribaudo, Hector "Marroco" Fernandez, Juan Carlos Ghinassi, Jose García y "Bomba".
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