VIVIR BIEN
Alcoholicos Anonimos

SÓLO POR HOY

Cuando beber se convierte en un problema.

Existen pocas enfermedades tan fulminantes y silenciosas como el alcoholismo. No hace treguas ni concesiones y ataca  por igual a cualquier persona, sin importar su sexo, raza o religión. La línea que separa al disfrute del exceso se adelgaza y la dependencia se instala sin avisar. El alcohol ingresa de a poco y su consumo (desde que nacemos asociado al encuentro y la celebración) para mucha gente  toma otro camino y cobra vida propia. Comienza a intervenir en sus asuntos cotidianos, altera los cumplimientos de sus obligaciones y, lentamente, destruye el contexto social del cual forman parte. Y quizás eso sea lo más terrible: perder la identidad, el trabajo, los amigos, los afectos más cercanos, la familia, en fin, todas aquellas cosas que de alguna manera  le dan sentido a esa sucesión de momentos que es la vida. Sin embargo hay una comunidad que, basada en la unidad, el servicio y la recuperación, logra que día a día cientos de personas alrededor del mundo puedan tratar su problema con el alcohol. Héctor G., un miembro de Alcohólicos Anónimos, nos cuenta su experiencia de vida:
- Yo soy Héctor, soy alcohólico, llevo 22 años en la comunidad. Aproximadamente llevo 22 años y 42 días sobrio sin tomar alcohol, sobrio. Soy emergente de un núcleo familiar disfuncional. Eso complicaba más las cosas. Lo mío fue una carrera muy larga, de muchos años de beber y de no encontrar soluciones a nada. Al principio uno lo hace, digamos, de forma natural. Y tiene tres fases: uso, abuso, dependencia. Uno lo va haciendo casi de forma inconsciente: un día tomás uno, al otro día tomás tres...

 ¿Decís que sos alcohólico, no que eras? ¿Hablar en tiempo presente tiene que ver con que mantenés una lucha diaria con el alcohol? ¿Es tu manera de recordar todo lo que sufriste?
-Es exactamente así. Cuando iniciás el programa de los doce pasos de A.A te dice que hay que vivir día por día, vivir un día a la vez.  Pero en realidad no es una lucha.  El alcohólico por su propia naturaleza no tiene voluntad, la tiene quebrada. Al principio uno se entrega a este lugar hasta donde llega.

- ¿Cómo llegaste a Alcohólicos Anónimos?
- Yo vivía tomando, me había abandonado mi familia, hasta el perro se había ido. Era tomar hasta caer, dormirme y volver a tomar. Las consecuencias eran siempre negativas.

 -¿Qué cosas ganaste al haberte recuperado?
-Acá no se trata de ganar. Se trata de recuperarse uno y no sólo orgánicamente, sino también recuperar a un ser humano que estaba extraviado a través del alcoholismo. Y la organización no solamente se ocupó de mejorar mi calidad de vida, sino que también se encargó de aclarar algunos conceptos que uno tenía equivocados, entre ellos la cuestión providencial. Yo era agnóstico. Pero se recupera gente que cree y gente que no.

 -¿Cómo ves  la relación entre los jóvenes y el alcoholismo?
La publicidad se convirtió en algo punzante. Ahora es, “si no tomás tal bebida, sos un idiota”, separado de la sociedad, no sos parte del rebaño. El alcohol en la juventud  es una cuestión trágica y terrible. En la actualidad de cada cinco personas que ingresan a A.A., tres son jóvenes menores de treinta años. La edad ha bajado, cada vez se bebe más en  exceso.

-¿Qué mensaje les darías a las personas que padecen esta enfermedad?
-El mensaje que yo puedo dar es de esperanza. Ante la problemática del alcoholismo hay una dificultad extrema. El familiar cree que puede llegar a buen puerto a través de su propia fuerza y no puede conseguir nada. Con esta enfermedad, lamentablemente, no se puede hacer prevención, acá se puede informar cómo llegar  a los grupos que funcionan en la zona. La esperanza es siempre lo más importante.

Héctor celebra la vida y, en cada palabra que dice, nos recuerda que siempre hay segundas oportunidades. Nos habla de creer, de  no bajar los brazos; mientras sus ojos, en alguna parte, brillan con fuerza. Le da placer compartir su historia con nosotros porque sabe que quizá pueda llegar a otras personas que atraviesan su problema y de esa manera ayudar como alguna vez lo ayudaron a él.  Una vez leí que era mucho más difícil levantarse que no caerse nunca, que las personas realmente admirables son aquellas que pudieron volver a ponerse de pie. Héctor G. es la prueba de ello. - HCXC

Por Issac Castro.

CONTACTO: Las 24 hs: 15 5028 3214. Reuniones: Uspallata 2086, martes, jueves y viernes 20hs.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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