EL TÚNEL DEL TIEMPO
Eduardo Blasi

UN GRANDE DEL GOLF

Comenzó como caddie junto a sus hermanos, fue dos veces Campeón Argentino. tuvo un estilo que lo destacó entre sus pares.

Charlotte y José Blasi vinieron a vivir a Hurlingham en la década de 1920 junto a sus hijos Esther y Roberto. En la casa grande con muchas habitaciones que estaba en la calle Bolívar, vecina a la panadería El Cañón, se iba a agrandar la familia. Ahí nacieron el resto de los hijos: Armando, Carlos, Eduardo y José.
Los hermanos más chicos empezaron como caddies en el Hurlingham Club. Como tantos golfistas aprendieron los secretos del deporte llevando los palos. No lo hacían por necesidad económica, sino como una manera de no estar en la calle. Aunque las calles de ese Hurlingham eran menos peligrosas que las de ahora, había pocas casas y mucho verde. Los jóvenes se distanciaban un par de cuadras entre sí y practicaban tirándose la pelota. Como Charlotte murió joven, se hicieron adultos bajo la mirada atenta de su abuela materna; una señora de origen francés y ojos claros, que no quería que sus nietos jugaran golf porque pensaba que no iban a poder vivir de eso. Para que no lo hicieran llegó a quemarle los palos, que en ese tiempo se hacían todos de madera.
Pese a los cuidados de la abuela, a medida que crecieron, los destinos de los cuatro hermanos se fueron entrelazando más con el deporte que los apasionaba. Jugaron cada vez mejor y con mayor dedicación hasta hacerse profesionales. 

Armando Blasi, el mayor de los hermanos nacidos en Hurlingham, tuvo un problema de salud a los 20 años después de jugar un torneo bajo una lluvia torrencial en Mar del Plata; por consejo de los médicos se mudó a Córdoba, donde  fue un destacado profesor y publicó el excelente libro “La mecánica del golf”, con técnicas para el aprendizaje del deporte. Armando vivió en Córdoba hasta los 80 años.

Carlos Blasi actuó como profesor en el Club Náutico de San Isidro, diseñó la cancha del Golf Club Yacanto en Córdoba y fue propietario de un negocio donde tenía jaulas para golf; en ese local, ubicado en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, practicaron destacadas personalidades, entre las que hubo hasta presidentes de la nación.

José Blasi, el menor de los hermanos,  también fue un buen profesor, pero no pudo desarrollar una carrera porque murió joven.

Eduardo Blasi fue el que más se destacó. Fue campeón argentino en los años 1942 y 1948, y ganó muchos torneos importantes. Su juego se caracterizó por la potencia, dicen que era difícil de igualar. Tenía un punto débil: el juego en el green, donde los nervios lo traicionaban.  Su sobrina Beatriz recuerda que ella y sus familiares, cuando lo iban a ver participar en un torneo, se tenían que esconder para que no se pusiera nervioso. “Tenía un carácter muy fuerte, cuando estaba por jugar, nadie se animaba a moverse de su lugar ni a hacer el menor sonido”.
Eduardo jugó casi toda su vida en el Hindú Club donde fue profesor, se jubiló y trabajó en la renovación y diseño de la cancha.
Beatriz Blasi también recuerda cuando era chica y su tío, que por ese entonces vivía en Capital, venía a jugar al Hurlingham Club. Su mamá lo invitaba a comer ravioles caseros a su casa, frente a la cancha, sobre la avenida Roca. Le decía que se cruzara y llevara a sus amigos, el golfista llegaba con Roberto De Vicenzo, Martín Pose y otros grandes de la época. Los deportistas quedaban encantados con las pastas pero no podían comer mucho porque tenían que seguir con el juego. 
Eduardo volvió a Hurlingham para vivir sus últimos años en la casa de Roberto, su hermano mayor, el padre de Beatriz, cuidado por el afecto de sus familiares y de sus sobrinos. La casa, además de brindarle contención familiar, estaba frente a la cancha en la que había dado sus primeros pasos en el golf, ahí recibió más de una vez la visita de su amigo Roberto De Vicenzo.
Eduardo Blasi murió en 1989. Los principales diarios nacionales lo destacaron. Roberto De Vicenzo escribió en esos tristes días: “Blasi pegaba con una potencia inusual para su época. Tanto es así, que el público que lo seguía lo hacía, en gran medida, para ver esos increíbles tiros largos tan característicos en él. Pero ese no era el único mérito de su juego; también poseía un swing moderno, natural. Y su grip era perfecto. Sin dudas, cualidades estas que se agigantan si pensamos que se trató de un autodidacta de este deporte.”
“Siempre se distinguió del resto de los profesionales por su elegancia y buen gusto para vestir. Lo llamaban Gary Cooper por el parecido con el actor estadounidense. Realmente me cuesta hacer referencia a él como a algo pasado. Yo lo admiraba, y ese sentimiento era compartido por todo golfista con aspiraciones. Me consideraba su amigo, y por ese motivo lamenté profundamente no haber estado en el país cuando ocurrió su deceso”.
El texto que publicó el diario La Nación sobre su fallecimiento terminaba con estas líneas: “Su gran amigo fue Roberto De Vicenzo, con quien solía recorrer distintos escenarios golfísticos. Su pegada era potentísima y en una ocasión llegó a las 400 yardas. De carácter fuerte, de suma elegancia, con una estatura de 1,85 metros, de vivaces ojos verdes, Blasi sumaba otra virtud: era un hombre recto, su palabra tenía el valor de un documento".

El tiempo demostró que la abuela se equivocó cuando quemó los viejos palos de madera, los hermanos Blasi ganaron mucho dinero con el golf.  Eduardo, por sus condiciones y estilo, se convirtió en uno de los más grandes jugadores de la historia.  - HCXC

Por Eduardo Fortunato
hurlinghamcxc@gmail.com

Agradecimiento: A Beatriz Blasi


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Epígrafes: Foto 2: Fuerte y lejos. El público seguía y admiraba a Eduardo Blasi principalmente por la potencia de su tiro, aprendió como caddie en el Hurlingham Club y jugó casi toda su vida en el Hindú Club. enseñó golf al Príncipe de Gales cuando visitó Hurlingham.
Foto 3: A la moda. Eduardo Blasi vestido con knickers, el pantalón que usaban antiguamente los golfistas. Foto 4: 3 hermanos. Eduardo,  fue campeón argentino en 1942 y 1948. armando pasó parte de su vida en córdoba donde se  destacó como profesor. Carlos, fue un exitoso empresario y profesor de golf. Foto 3: Golf ilustrado. En el libro la mecánica del golf Armando Blasi enseñó los difíciles secretos del deporte.


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Epígrafes de fotos 6 a 9: Autodidacta. "Eduardo Blasi poseía un swing moderno, natural. Y su grip era perfecto. Sin dudas, cualidades estas que se agigantan si pensamos que se trató de un autodidacta de este deporte" dijo Roberto De Vicenzo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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